Un espacio para el corazón

Un agradecimiento a los abuelos de mis hijos

¿Qué sería de la vida sin esos personajes que, lejos de poner algún pretexto, siempre están dispuestos a cuidar, aconsejar con su sabiduría y a consentir a todos y cada uno de sus nietos?

Los abuelos son esas personas dotadas de tanto amor, imprescindibles en la existencia de nuestros hijos, cruciales a lo largo de la vida y tan necesarios para una infancia feliz.

Dicen que “los padres los crían y los abuelos los malcrían”, una frase que dice mucho con tan poco y que simplifica el anverso y el reverso en la crianza de los hijos. En esta especie de revancha en contrapunto que encuentra a los abuelos relajados, listos para disfrutar de los pequeños, los padres, esos hijos que ya crecieron, acuden a una brillante oportunidad de agradecer todo el amor que esos abuelos son capaces de entregar incondicionalmente.

Quizás las faenas y el ajetreo diario nos mantienen sujetos a un sinfín de excusas para vivir aceleradamente mientras recurrimos eternamente a los abuelos, esas personitas que actúan de bomberos apagando los incendios y solucionando las peores catástrofes de nuestras vidas cuando no tenemos con quien dejar a los niños, cuando ellos tienen la paciencia que el tiempo no nos permite tener, cuando simplemente están al alcance de una llamada o de un mensaje.

Ser padres implica más que la responsabilidad de educar a los hijos, asumir esa responsabilidad trae consigo construir un hogar sólido para ese niño, salir a trabajar fuera de casa para poder llevar el sustento de todos los días, responsabilidad que hoy por hoy llevan ambos progenitores, los niños entonces, quedan al cuidado de una persona de confianza si no, a cargo de los abuelos.

Muchas veces, tenemos tantos compromisos que no llegamos a las reuniones escolares o a los eventos importantes que se superponen con las actividades laborales. Gracias a los abuelos, esa ausencia está cubierta. Ellos asumen con amor esa tarea de volver a la escuela, esta vez por los nietos.

Los paseos no serían lo mismo sin ellos. Qué bueno para los nietos, tener de compañeros de vuelo y mágicas aventuras en los paseos al zoológico, al día de picnic o a alguna visita donde vayan a descubrir nuevas experiencias. La agenda ya hecha, la hora pautada… no importa si no llegamos, estos maravillosos compañeros de aventuras están prestos para acompañar a los nietos, allí cuando ya no podemos cambiar ni la hora de nuestras reuniones. Gracias infinitas por estar allí sin que los nietos sientan nuestra ausencia.

La hora de experimentar con la creatividad nunca hubiera sido igual. A los padres no nos saldría igual de bonito ni tendríamos la misma paciencia infinita de los abuelos. Manchas en la mesa que tanto cuida la abuela… ella lo soporta todo con amor, la alegría de esos niños les resulta más importante que cualquier trabajo que genere limpiarlas. Gracias abuelos por amarlos hasta en el desorden.

La comida de la abuela es la mejor comida del mundo. No importa a cuantos restaurantes de la más variada calidad culinaria podamos llevar a nuestros hijos. Los platos más deliciosos, los más costosos que podamos probar no se comparan con la mesa preparada por la abuela. Las mejores milanesas del mundo las prepara la abuela, con toda certeza entre salir a comer y comer con la abuela, los nietos preferirán ir a disfrutar de los platos favoritos con la abuela.

Ella está dispuesta a cocinarlos siempre, es que la sazón más importante de todos los ingredientes es el amor y esa receta con amor no se sirve en ningún restaurante.

Los abuelos son necesarios e imprescindibles en los momentos difíciles, no solo con sus mejores consejos, allá cuando necesitamos una mano que nos sostenga, ellos están dispuestos a dar lo mejor de sí para ayudarnos y no dejarnos caer.

Las decisiones difíciles, los momentos cruciales, salir de las encrucijadas a las que la maternidad nos puede exponer, no sería lo mismo sin los abuelos. Si los niños atraviesan por algún problema, ellos los acompañan, los aconsejan, los guían. Haber vivido mucho y haber recorrido un largo camino les da la capacidad de dar respuesta a todo. Nada sería lo mismo sin ellos.

Con información de: enamorando.me

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