Un espacio para el corazón

lealtad

Las buenas obras

¡Sacrifique mi amor a la dicha de los amigos!

A los 18 años, los pajarillos suelen anidar en nuestras cabezas. Hacía ya ocho años que había llegado a  la localidad, procedente de un rancho, y tenía muchas amigas. Y como era, según decían, muy simpática y bonita, no escaseaban los pretendientes. Me gustaban las fiestas y bailes aunque fueran  familiares, porque nos divertíamos mucho, solo eso me interesaba.