Un espacio para el corazón

desamor

Una Tarde En México

Levanta la cabeza; mama me contemplo con una mezcla de ternura y de inquietud,  y yo había podido notar una leve nota de angustia en su voz cuando me había interpelado: “¡Sara!”

Años Perdidos: Narraciones Verídicas

Seis largos años estuve esperando a que Eduardo tomara una decisión. Pero surgía algo que impedía nuestra boda.